¿Alguna vez te ha costado levantarte de la cama, te has sentido cansado o decaído, vacío de fuerzas, con el cuerpo fatigado y la mente abatida? Seguro que sí.
¿Qué hubieras dado por conocer en esos momentos tan fastidiosos cualquier método que te hubiera permitido: despertarte dando un bote de la cama, tener el suficiente brío como para ducharte y acicalarte en un tiempo record, la garra y el nervio como para poder trabajar o estudiar y seguir con una pizca de vivacidad al acabar el día?
Olvidate de cafés, tes, bebidas energéticas o todo tipo de sustancias y formas que conocieras. Aquí te presento los recursos y las técnicas 100% naturales, que he ido experimentando y moldeando con el paso de los años.
Vamos allá:
1) Sal de la cama: estira bien las piernas, haz unos cuantos saltos o realiza alguna serie de sentadillas. Los nervios de las piernas están interconectados con las regiones encefálicas que permiten que tu organismo se active más rápidamente. Percibirás como el sueño desaparece de inmediato.
2) Entrénate: hacer ejercicio físico es muy importante. Una vez despierto/a practica un poco de gimnasia. No es necesario que hagas largas rutinas como te planteé yo en anteriores escritos. Con algunos estiramientos generales bastará. Es importante no extenuarse con la gimnasia diaria. El cuerpo estará más fuerte y te sentirás mejor. A la larga tener un cuerpo resistente te permitirá gozar de un mayor empuje energético en tu vida.
3) Los estímulos sonoros: la música es un potente aliciente para sentirte activo, ágil y brioso. Recomendaría música que nos inspirará sentimientos de valentía, motivación o arrojo. Para eso van muy bien músicas de bandas sonoras de películas, techno o algunas piezas clásicas. La música se encuentra estréchamente relacionada con nuestra aceleración de la freqüencia cardíaca. Nuestro corazón se acomoda a las pulsaciones y ritmos que la música nos marca. A más a más nuestro cerebro al sentirse motivado por ésta nos suministrará adrenalina y noradrenalina totalmente endógenas.
4) Dieta variada y tomar agua: es muy importante comer y beber saludablemente limitando los dulces, harina blanca, las grasas y las bebidas edulcoradas y azucaradas. Estas últimas sustancias por sus componentes hacen que el cuerpo se sienta más fatigado al metabolizarlas, aunque son necesarias con moderación. Como ya comenté en los 7 de Alameda es importantísimo empezar el día con un buen desayuno y si es posible hacer al día 5 comidas (sólo dos de 2 platos y postre) para que nos llegué alimento a lo largo del día. Evita las comidas pesadas puesto que el riego sanguíneo se acumula en el estómago para hacer la digestión y no llegará tanto a nuestra cabeza.
5) Reafirma tus ideas positivas: como ya expliqué en la reestructuración cognitivo es de vital importancia que nos retroalimentemos de pensamientos positivos sobre nosotros mismos. Es esencial que uno mismo se quiera a sí mismo y que se vea capaz de poder realizar cualquier tarea por muy ardua que ésta se nos presente. Decirse frases afirmativas internas contínuamente como "yo puedo", "me esforzaré al 100%", "todo me saldrá genial" hará que tengamos la costumbre de valorarnos y apreciarnos mucho más de lo que lo solemos hacer.
6) Rompe las rutinas: hacer cada día lo mismo cansa hasta el más conservador. No es necesario que te vayas al trabajo en helicóptero o que lleves las bolsas de la compra colgando mientras paseas por la calle en monociclo. Cosas tan sencillas como ir un día a tu trabajo en bicicleta o darte un paseo por un parque relajante al mediodía pueden ser suficientes como para que el día te haya parecido menos gris, laso o aburrido.
7) Contacto social: rodeate de gente enérgica y con espíritu raudo. Las emociones se contagian. Llama a algún amigo con el que te partes de risa o pasa una tarde tomando algo en un bar con una de tus más divertidas amigas. Ejecutar actividades tanto de trabajo, estudios o ocio en lugares donde hay más gente haciendo lo mismo te dará solidez y firmeza para usar tu mayor potencial (efecto de imitación y efecto de la competitividad) y el hecho de que puedas sentirte observarte o evaluado hará que te esfuerces mucho más (efecto Hawthorne).
8) La luz natural y la temperatura: la luz afecta a nuestros ciclos de sueño y vigília haciendo que nos sintamos más despiertos o dormidos. Intenta siempre tener el mínimo de luces encendidas en beneficio de la luz solar. Las luces de bombilla son totalmente distintas a las que entra por el cristal de tu ventana. Si vives en una localidad con poca cobertura lumínica natural puedes adquirir lámparas que emulan el efecto solar. La tempertatura también es un factor clave. Es importante encontrarse en ambientes templados, evitando el frío y el calor extremo.
9) Proponte objetivos: no hay peor cosa que ir a la deriva y malgastar nuestras energías. Hazte un horario con metas, verás como tu potencial se direcciona hacia algo con una fisonomía concreta. Si eres una persona con una gran mente analítica y con mucha voluntad puedes proponerte tareas que se complementen, más estructuradas y con una limitación de tiempo fija para así automotivarte a lograr aquello que te has propuesto de la forma como lo has propuesto y en el plazo establecido.
10) Tomate un respiro: fisiológicamente el cuerpo tiene un límite. Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan hacer un descanso puesto que sinó nos quedaríamos sin carburante. Es importante saber tomarse pequeños descansos de tal forma que nos permitan retomar las labores con nuevas ganas, pero que no se conviertan en distractores de lo que realmente queremos lograr. Para eso podemos dar un paseo corto, beber un vaso de zumo, comernos una fruta algo que nos asegure que no nos vamos a desviar de nuestro rumbo. No recomiendo para nada ver la televisión, chatear al ordenador, poner a leerse una revista...
11) Desconectar unos minutos: esto lo conocemos con el nombre de siestas o microsiestas. Ambas no son lo suficientemente largas como para sustituir un descanso pleno como es el que hacemos cada día porque no se realizan las fases REM específicas. Aún así sirven para sentirnos un poco más despejados y aliviados del cansancio del momento. Las microsiestas suelen ir de los 10- 30 minutos y nos permiten darnos un pequeño empujoncito para acabar de pasar la tarde. Las siestas suelen ser más largas de los 30-60 minutos y a pesar de que las sensaciones de reparación son mayores, el estado justo posterior es de completo cansancio. Todo depende del tiempo que dispongamos.
12) Dormir: se recomiendan de 7 a 8 horas de forma habitual. Estás son las horas aconsejadas para que el organismo pueda recuperar su energía, además de muchas otras funciones cognitivas que realiza el cerebro al dormir. Habrá personas que dormirán distintas horas por su edad o constitución, si estos ya se sienten reconstituidos es lo que importa.
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Lo ideal es combinar los 3 apartados: energía, fuerza de voluntad y motivación. Se pueden crear rutinas donde haya lo más adaptativo para cada uno. ;)
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