Este sábado cogimos mi pareja y yo un coche y nos fuímos a Figueres para visitar el Museo Dalí.
Al llegar, el mismo edificio que alberga sus obras, nos dejo con la boca abierta. Todos esos panes cubriendo las paredes y los gigantescos huevos adornando la parte superior del castillo...
Una vez en el interior nos sumergimos en el subconsciente de un genio. Pudimos percibir por unas horas la realidad de una manera muy parecida a como él lo hacía (toques de ensoñación, paranoias, psicodelia...).
El Museo Dalí contiene obras de toda clase, des de pinturas, esculturas, muebles...
Todo un recorrido que te lleva des de sus inicios hasta sus últimos años de creación.
Algunas de las obras que se pueden contemplar: Gala desnuda mirando el mar que a 18 metros aparece el presidente Lincoln, Rostro de Mae West utilizado como apartamento (instalación), El camino del enigma, Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas eternizada por seis córneas virtuales provisionalmente reflejadas en seis verdaderos espejos.
No cabe duda de que Salvador Dalí era una de esas personas que se hayaba en la delgada y/ o difuminada linea que separa la genialidad de la locura.
Por la tarde nos dirigimos a Cadaqués para poder dar una vuelta por su paseo marítimo y poder perdernos por sus callejuelas.
Fue como poder gozar de un adelanto del verano, radiantes de felicidad.





No hay comentarios:
Publicar un comentario