El otro día después de una sesión de cine en la Maquinista, fui con unos amigos a cenar a uno de los restaurantes de la famosa cadena Brutus (muy cerca del centro comercial, en el Passatge de Polsoltega).
Estos restaurantes como su nombre indica todo se come a lo grande, y es que no es para menos, ya que sólo al llegar el local está decorado con todo de objetos de un tamaño gigante (incluso algunos están a la venta, como por ejemplo las piruletas gigantes).
Parecía un poco como "Cariño, he encogido/ agrandado a los niños". Pedimos un poco de todo y vimos sorprendidos que para acabarnos los pedidos era imprescindible desabrocharse el cinturón.
Yo me partí una hamburguesa Brutus y os bien aseguro que era enorme, del tamaño de tres hamburguesas de cualquier fastfood.
Un simple hot dog parecía estar hecho con una barra entera de pan. Y las pizzas, uff, también gigantes.
El trato del local es bueno y la comida és como cualquier otro fast food, con el añadido de que puedes sólo pagar por el vaso optando a un número ilimitado de recargas de la bebida.



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